14 de febrero de 2009

Caracalla: un césar megalómano y cruel

Busto de Caracalla Marco Aurelio Severo Antonino fue apodado Caracalla de forma sarcástica por el pueblo romano, en referencia a una capa germana que se trajo de su campaña contra los alamanes y que él puso de moda. Caracalla no se ofendía por ello; muy al contrario, un día espetó al senado: "Sé que no os gusta nada de lo que hago, pero para eso tengo yo armas y tropas: para que en ningún momento tenga que preocuparme de lo que digáis de mi". Nació en 188 en Lyon. Era hijo de Septimio Severo, un senador de origen africano que cinco años después sería proclamado emperador de Roma. Septimio designó como sucesores a Caracalla y a su hermano Geta. En febrero de 211 falleció el emperador, y fue entonces cuando la rivalidad que existía entre los dos hermanos estalló de forma dramática. Tras ser proclamados emperadores por las tropas, Caracalla y Geta marcharon a Roma para dividirse el Imperio. Una vez allí, Caracalla pidió reunirse con su madre y su hermano. Durante la entrevista, Caracalla lanzó a su guardia contra Geta y éste murió en los brazos maternos. Empezó a ganarse a los soldados con generosos donativos, y al día siguiente en el Senado dio la cínica explicación de que había actuado en legítima defensa. A continuación, siguió una matanza entre los partidarios de Geta. Asentado en el trono de esta forma, Caracalla inició un reinado que se caracterizó por las medidas populistas; en el año 212 otorgó la ciudadanía romana a todos los habitantes del Imperio, reservada hasta entonces, fuera de Italia, a la élite provincial. Subió el salario de los soldados, erigió templos y costeó juegos. Las ciudades respondieron elevándole estatuas y honrándole como "nuevo Helios", pues así se representaba en su nueva moneda. Construyó las imponentes termas Antonianas, también conocidas como Termas de Caracalla. La megalomanía del emperador Caracalla tenía por costumbre realizar arbitrarias matanzas. Cuenta el historiador Herodiano que Caracalla, cuando supo que las gentes de Alejandría se mofaban de él por haber matado a su hermano, viajó a la ciudad para vengarse. Reunió en el gimnasio a todos los jóvenes con la excusa de crear una falange macedónica, y acontinuación lanzó a sus soldados sobre ellos y sus familiares para masacrarlos. En Partia en gañó al rey Artabano IV con una propuesta de matriminio con su hija. Caracalla viajó al reino para el enlace, pero en plena celebración sus soldados se ensañaron con la desarmada población local. Los historiadores cifran en más de 20.000 las víctimas de su reinado. En su megalomanía, Caracalla se comparaba con Aquiles, cuya tumba honró al pasar por Troya durante un viaje. Envenenó a su liberto favorito, Festus, para poder emular el funeral de Patroclo, el amigo de Aquiles. Por otro lado, la pasión de Caracalla por la figura de Alejandro Magno llegó a tal punto que vistió el traje macedonio, fundó una división militar a la que llamó "falange macedónica", y pobló el Imperio de imágenes con los rasgos de Alejandro. Sus continuas extravagancias le condujeron a una pronta e innoble muerte. El 8 de abril de 217, durante un viaje hizo detener a su séquito en medio del campo por una urgencia intestinal. Cuando todos miraron hacia otro lado por respeto a su dignidad imperial, un soldado lo apuñaló por la espalda. Así murió este hombre, del que se decía que no poseía ninguna de las virtudes de las tres razas a las que pertenecía.
Termas de Caracalla

4 comentarios :

  1. Madre mia, para eso tenia armas y tropas y encima las usaba.
    Una personalidad poco simpatica la del hombre. Era de cuidado.

    Un saludo

    Diana de Méridor

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  2. Un emperador denostdo por la historia, si señor. Sin embargo, no creo que fuera más cruel que el resto de los emperadores romanos...incluido el mismo Constantino.

    Un abrazo,

    Esteban

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  3. Tienes razón Esteban. De hecho, de muchos de ellos se cuentan auténticas barbaridades.

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